Llegará el momento que sentiremos la necesidad de conocer ¿ quienes somos? ¿cuál es nuestro verdadero hogar? ¿de quién somos hijos? Ese día, nos daremos cuenta que estamos aquí para ser felices y hacer a otros felices. Eso es todo.
Revisemos, ¿estamos haciendo algún negocio que hace que desarrollemos más vicios? ¿Qué intercambios estamos realizando cada día con las cosas y las personas? ¿son provechosas para mi crecimiento espiritual?
Estamos acostumbrados a actuar y reaccionar de cierta manera, siempre. Examinemos que hemos coseguido hasta el momento. Date una oportunidad, arriegate a observar tu vida desde otro enfoque. Que puedes perder. Almenos traerás novedad a tu vida. Reconoce que eres un ser espiritual. Pregúntate, ¿cuanto tiempo en el día me dedico a nutrir la dimensión espiritual de mi ser?
Podemos desarrollar la cualidad de enfocarnos en la bueno en los otros y las situaciones. Si me mantengo pensando "ellos están equivocados", yo creo una barrera que me bloquea para alcanzar toda mi propia bondad. Por ir más allá de la cortina de la negatividad, yo veré y sentiré lo bueno en mí y en los demás.